Ciertamente, es mucha la población, sobre todo joven, que actualmente se encuentra desligada a sus raíces, pareciera que simplemente nada de lo que representa al país en que vivimos guardara relación con ellos y menos con sus valores. Esta situación ha ido haciéndose cada vez más grande y notoria, pero aún puede transformarse,dándole un giro a favor. Esa es la tarea que se tiene en cada institución educativa donde debemos, como futuros docentes, exaltar las maravillas de nuestro país, sus símbolos, su música, su historia, sus manifestaciones culturales para que se conviertan en parte del conocimiento y del sentir de cada estudiante y sobre todo se tome conciencia de que cada uno de nosotros, desde su propia actividad, es parte activa del crecimiento y fortalecimiento del país, no se vive ajeno a esto y por tanto somos vivo reflejo, como pueblo, de lo que construimos.
Ahora bien, esta labor de toma de conciencia, afianzamiento de valores patrios y de sentir orgullo de ser venezolanos también tiene su parte en el hogar, pues es allí donde todos nuestros primeros valores se fundan. Por tanto, la acción de cambio ante la indiferencia y el desapego a nuestras raíces que hoy en día estamos viendo debe iniciarse en el hogar, teniendo luego la debida continuidad y afianzamiento en la escuela,si ambas no se compenetran en esta labor, el engranaje no se logra y los efectos deseados, a mi juicio, serán limitados y posiblemente hasta temporales.